sábado, 21 de abril de 2012

L´amour

Bicheando una tarde por internet mientras los niños prefieren jugar a su Wii (engancha la joía), he estado oyendo diversas partes de operas que me gustan. Tuve la suerte de tener un profesor de música en 7º y 8º de primaria que se propuso enseñarnos a comprender la ópera. Nos fue introduciendo primer por las de Mozart, como la Flauta Mágica o el Rapto del Serayo, luego por Carmen de Bizet y acabar con las increibles operas de Verdi (La Traviata) o Pucchini (Madame Butterfly, La Boheme) y acabando por las pesadísimas operas de Wagner.

Siguiendo con el tema de mis absolutos fracasos en temas de amor, os pongo la habanera más famosa de la opera Carmen, de Bizet. El texto está bien ... jajaja. Disfrutadlo y feliz finde.  Besos.
 
El amor es un pájaro rebelde
que nadie puede dominar,
y se le llama bien en vano,
si él prefiere rechazar.
Nada ayuda, amenaza u oración,
uno habla, otro se calla:
Y es al otro al que prefiero,
no ha dicho nada pero me gusta.
¡El amor! ¡el amor! ¡el amor! ¡el amor!
El amor es hijo de gitano,
jamás, jamás ha conocido ley;
si no me amas, yo te amo:
si te amo, ¡tú ten cuidado!.
 
El ave a la que crees sorprender
batió el ala y voló ...
el amor está lejos, puedes esperar;
¡ya no lo esperas y ahí está!!
Alrededor de ti, rápido, rápido,
vino, se va, vuelve a venir ...
crees tenerlo, te evita,
crees evitarlo, te tiene.
¡El amor! ¡el amor! ¡el amor! ¡el amor!

2 comentarios:

belkis dijo...

Mucha gente piensa (pensamos o pensábamos) que la música clásica es aburrida, difícil de entender, no se puede cantar ni bailar...
He llegado a la conclusión de que, si no mamas los clásicos ya desde la cuna, entonces tienes que tener la suerte de toparte con alguien de tanto en tanto que te haga valorarla y ver cuán mágica y magnífica puede llegar a ser.
Por ejemplo...llegar aquí, esta noche, pensar que Cupido es un niño estúpido y caprichoso y encontrarme con esta bella obra.
Gracias y feliz fin de semana a ti también.

Kaoki dijo...

Yo no le hablo a la wii desde que cometió la indignidad de hacerme perder en el tenis ante las manos de mi hija de siete años. Y digo las manos porque, mientras yo me desgañitaba toda yo y mi brazo (necesitando cuatro metros cuadrados a mi alrededor para no pegar a nadie), mi enana, con un hábil golpecito en el aire con su manita me la metía por toda la escuadra (la bola).

... hoy tengo más el día de "dúo de las flores"...

http://www.youtube.com/watch?v=aEz4f1QKJ4E

Muxu bat

P.D. Interesante... el texto...