domingo, 20 de octubre de 2013

No mereció la pena

He leído en otro blog esta reflexión que creo que reproduce fidedignamente el sentimiento de vacío que nos crean las dependencias emocionales en las relaciones. Terminas siendo un ex-drogadicto de esas sensaciones vividas.

No mereció la pena.

  

la foto


Si algún día alguien me preguntara si mereció la pena, contestaría que no.

Que no la mereció. Que no  mereció tanto sufrimiento, tanto desgarro, tanto dolor, tanta ausencia, tanta espera, tanta decepción, tanto desdén vestido para la ocasión. Por cada segundo en el éxtasis han sido días en la más profunda sima del infierno, en la nada, viendo como todo sin excepción se derrumbaba a mi alrededor. Te sigo buscando, si. Pero como un yonki, que ya no encuentra placer sino hábito que desprecia, que le muestra ante el espejo a esa persona que pudo ser y no fue, que vive por y para esa adicción que ocupa su búsqueda de la mañana a la noche. Por todas partes te veo, te sigo, te noto, te busco, pero nunca logro atraparte: como en un sueño te escapas como una brizna de niebla, siempre en el último minuto, siempre en el peor momento, siempre dejándome helado con tu ausencia.

 

Te necesito, me desprecio, me desprecias, no me necesitas.

 

Crédito: ojalá jamás te hubiera conocido.

....

Y tu que opinas?!?  


7 comentarios:

belkis dijo...

Ay, torito, no sé qué decirte. Yo que también ando buscando, día tras día, año tras año ya, aún creo que me vale la pena de esa búsqueda.
Aún creo que el éxtasis de un segundo me bastará para soportar una adicción no satisfecha en los días posteriores.
Pero la abstinencia duele, joder cómo duele!
Aún así...creo que vale la pena. Mis besos.

http://www.youtube.com/watch?v=NDyaHWUW0Gk

Anónimo dijo...

No vale la pena, cuando un minuto de felicidad se cobra toda una vida de desesperación, está claro que no vale la pena.

Me resulta muy curioso cuando hablamos del daño que la sociedad patrialcal ha causado en hombres y mujeres, siempre salen voces diciendo que la castración que los hombres han sufrido durante estos años en cuanto a sentimientos es mucho peor que la situación de desigualdad que hemos vivido nosotras. Y no se dan cuenta que la mayoría de las mujeres tenemos gracias a esa sociedad patrialcal una dependencia emocianal que nos impide sobre todo ser felices. Porque la felicidad no depende de quien tienes a tu lado, sino de tu capacidad de quererte. Y sólo los que son capaces de quererse, son capaces de encontrar a esa persona con la que compartir vivencias, no de la que hacer depender tu felicidad y tus sensaciones en esta vida.
Las mujeres estamos muy tocadas, aunque no hundidas.

Amaranta.

toro solitario dijo...

Esto es como todo en la vida, ver la botella medio llena o medio vacía. Mientras duela la ausencia de esa persona, pero sobre todo, de lo que te hizo sentir, lo verás vacío. Una vez superada esa etapa, en general, lo vemos en positivo.

Amaranta, la dependencia emocional aparece en hombres y mujeres, y básicamente, porque "algo" en nuestro cerebro nos hace creer que algo así no volverá a suceder en nuestra vida. Cuando no es cierto del todo, no volveremos a vivir eso, pero muchas otras cosas que serán igual o más positivas.

Te aseguro que no quiero a ninguna mujer ni tocada ni hundida. Creo que solo desde la capacidad de ser todos por nosotros mismos, seremos capaces de juntarnos en igualdad positiva.

Escorpio dijo...

Acabo de llegar a tu blog por casualidad pero me encanta este post, así como tu reflexión en el comentario.

Yo me hallo en una situación de dependencia (aunque no sé si es muy convencional) con alguien del pasado, estando emparejada. Alguien que tuvo la mala fortuna de atacar en mi adolescencia como el amor de mi vida y desapareció sin rastro a los pocos días de tener una historia efímera, intensa y dramática.
Después de 9 años lo reencontré pero quiero sacarlo de mi vida y de mi mente, porque la cosa nos ha llevado a tener una relación poco sana, sin sentido, sin rumbo y rozando el desprecio... pero aún no he logrado encontrar la forma para hacerlo de forma definitiva.

Sin duda creo que idealicé a esa persona durante tantos años que mi cabeza no asimila lo que voy descubriendo en el día a día: una persona egoísta, sin sensibilidad, centrada solo en su vida sexual y en su propio placer,...

Creo que el texto define a la perfección lo que siento con esta persona y ahora mismo es la espinilla que me impide ser feliz al 100%.

toro solitario dijo...

Escorpio, para desidealizar q esa persona te recomiendo leas mi post sobre "la princesa que busca marido". La frase final es la prueba del algodón para cualquier relación. Un abrazo y mucha suerte en el proceso de desintoxicación. :)

Escorpio dijo...

Toro, la lección del cuento ya la aprendí hace relativamente poco, como decía por aquí creo que es la misma desidealización lo que me causa esta especie de malestar interno... De todos modos que piense en él es como un mecanismo oculto en mi subconsciente porque lo he querido derribar desde cualquier ángulo racional y no lo consigo.
Veremos, aunque me parece una buena lectura para recordar el amor propio. Leeré alguna otra entrada! Saludos!

Anónimo dijo...

Hola, aterrizo aquí de casualidad o causalidad.
Siempre merece la pena, aunque sea por lo que has aprendido, saber qué es lo que no deseas.

... Lo importante primero es ser feliz, amarte, quererte, ser capaz de mirarte en el espejo a los ojos y decirte lo maravilloso/a que eres...adorar tus curvas, tus patas de gallo.
A partir de ahí se produce una alquimia maravillosa en la que no necesitas a nadie para ser feliz, porque ya lo eres, no dependes porque estás bien contigo mismo/a,
entonces empiezan a presentarse personas como tú, felices.
En definitiva atraemos lo que somos.
Somos responsables de lo que nos ocurre, en algún momento lo hemos atraído.
Todo es mucho más simple, no tiene tantos adornos, ni palabras complejas, sólo estamos aquí para disfrutar, ser felices, dejar buena huella de nuestro paseo, lo demás es sólo complicarnos la existencia...
Yo quiero alguien que no me necesite,que me acompañe...
Mucha felicidad a los/las que me lean.